Dietario de Múnich (III)

Hasta hoy no he podido leer el reportaje que el Süddeutsche Zeitung le ha dedicado en su edición del miércoles y jueves a Martin Balle, el nuevo propietario del  Abendzeitung. Balle posee quince publicaciones de provincias en toda la Baja Baviera. Y a partir del uno de julio asumirá la propiedad del periódico más urbano de la región. El Abendzeitung se declaró insolvente a principios de marzo de este año. Fue un miércoles de ceniza. Una cruel ironía para un periódico de papel.

Balle remarca en la entrevista que el Abendzeitung seguirá siendo muniqués. Y así lo ha titulado el Süddeutsche Zeitung en las cajas metálicas donde se reparten los periódicos. Es un mensaje de continuidad que todo nuevo propietario se apresura a lanzar para no inquietar a la tradicional clientela. Sólo que aquí esta clientela son unos lectores en retirada desde hace años. El periódico que hace dos décadas vendía unos 300 000 ejemplares diarios ha pasado en los últimos años a una tirada de 105 000 copias. Es necesario también resaltar otro aspecto: no sólo hay que hablar de un lector en retirada, sino también de un periódico en retirada, y de una ciudad. El Abendzeitung había desaparecido poco a poco de la escena muniquesa, mucho antes de que la crisis de la prensa llegara, y cuando de esa escena ya quedaba poco que contar.

He de reconocer que hasta hace poco el Abendzeitung me era indiferente. Como lector exigente de diarios, el Süddeutsche Zeitung ha sido mi periódico local desde que llegué a Múnich hace dos años. El resto – el Münchner Merkur, el Tageszeitung, la edición muniquesa del Bild y el ya citado Abendzeitung – sólo lo miraba por encima del hombro, cuando me lo regalaban o no tenía cosa mejor que hacer mientras esperaba en la peluquería o en la consulta del médico.

Fue mi amigo Helge, el editor de inglés de la editorial Klett-Langenscheidt, quien hace un año me señaló la importancia del Abendzeitung en uno de nuestros encuentros habituales en un café del centro: quien quiera entender lo que este periódico significa para Múnich ha de ver la serie televisiva Kir Royal. El verano pasado, en la Königsplatz, se programó una noche de cine abierto con la reproducción íntegra de la serie, que apareció por primera vez en 1986 en la televisión alemana. Por entonces no pude asistir a la proyección. Sin embargo, no tardé en hacerme con la edición especial publicada con motivo de su veinte aniversario. El protagonista es un periodista del Abendzeitung, Baby Schimmerlos, que en sus columnas diarias describe la trama de corruptelas de la alta sociedad muniquesa. Según Helge, no hay en Alemania una serie que retrate una ciudad y una sociedad, en un momento determinado, como lo hace Kir Royal con el Múnich de los años ochenta. Lo llamativo es que cuando aparece Kir Royal, el Abendzeitung ya había iniciado su decadencia como el cronista que tomaba el pulso diario a la ciudad. O al menos, esa es la información que me ha llegado de los muniqueses más veteranos. Las jóvenes generaciones apenas identifican el nombre de la serie con un bar en Rosenheimer Platz, cerca del río Isar, cuando no con un cóctel francés. Mejor no comentar su conocimiento sobre el Abendzeitung, tan amplio como un tweet.

El periódico se publicó por primera vez en la postguerra, en 1948, y vivió su mejor momento en los años sesenta, cuando Múnich se convierte en la ciudad más glamurosa y distinguida de Alemania. No sólo celebridades del país, sino también glorias internacionales como los Rolling Stones se codeaban en los clubes de la ciudad. Y ahí estuvo el Abendzeitung, como un sismógrafo fiel, para registrarlo. Y no con el amarillismo que es propio de esta clase de prensa. Por sus páginas pasaron las mejores plumas, como Hannes Obermaier “El cazador” o Sigi Sommer, de quien cuentan que cada día se hacía diez kilómetros por toda la ciudad, con sus zapatillas de deporte, a la caza de nuevas historias (en la Rosenstrasse, unas de las principales calles comerciales del centro, le dedicaron una estatua). Sus páginas de cultura, su feuilleton, se convirtieron en referencia y consulta obligada para todo aquel que quería estar al corriente de los principales debates. Sus autores influyeron en todo una generación de periodistas que luego nutrieron las páginas de otras cabeceras más serias como la del mismo Süddeutsche Zeitung.

Pero la era del Abendzeitung se acabó. Como ocurrió con la era glamurosa de Múnich, ciudad que con el tiempo ha quedado desplazada a una capital de provincias (lo que siempre fue), que destaca, eso sí, por albergar a grandes compañías high-tech (Microsoft) o del e-commerce (Amazon). Como escribían los periodistas Claudia Fromme y Adrian Kreye del Süddeutsche Zeitung, “las figuras más importantes ya no se sientan en los bares hasta las cuatro de la madrugada, cuando el apogeo de la noche empieza con la hora de cierre” (“Melancholia”, 6/03/2014). Múnich es por las noches una ciudad muerta, sin chispa. Un triste simulacro de lo que fue. Su declive ha ido en paralelo con el de su cronista urbano, que pronto pasará a manos de un editor de provincias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: