Elecciones bávaras. Un análisis apresurado

Los resultados de las elecciones celebradas este pasado domingo en Baviera vienen a confirmar las sospechas anunciadas en este blog: así es Baviera. Los socialcristianos de la CSU, liderados por el incombustible Horst Seehofer, han logrado la mayoría absoluta que les pertenecía desde hace tiempo, desde que Baviera puede decidir su propio futuro en las urnas. La victoria estaba tan asegurada que muchos bávaros con edad de votar, el 36,1 por ciento, ni se acordaron. Puede que un sociólogo despistado llame desencanto lo que aquí es tradición.

Múnich revalida una vez más su título de oasis socialdemócrata en el oasis bávaro. Y el candidato socialdemócrata Christian Ude se consolida como alcalde de Múnich y, si se lo plantea, como próximo alcalde de Múnich para los viente años venideros. Así es Múnich. Era imposible que el “patriarca desencantado”, como lo bautizaba un desencantado análisis del Süddeutsche Zeitung, ganara estas elecciones. Ni estas ni las que se celebren en los próximos veinte años. El mismo diario daba las claves de su fracaso en una semblanza publicada el pasado viernes: “¿Qué se puede hacer cuando [Ude] es, si se quiere, un muniqués de desfile? Aún más: [y aquí me permito una traducción planiana] un homenot de Schwabing”. Schwabing es el barrio de la alta burguesía intelectual muniquesa. El barrio en cuyos cafés se citaban Hermann Hesse y Thomas Mann fue donde nació y se crió el hijo del escritor y periodista cultural Karl Ude. Con ese palmarés se ganan unas elecciones en Hamburgo, Berlín e incluso Múnich. Pero no en Baviera.

La prensa regional se lamenta de que el escándalo de los parientes no haya pasado factura al partido de Seehofer. Parlamentarios (no sólo, por cierto, de la CSU) que colocaron a parientes en puestos administrativos o compraron una cámara de 6000 euros con dinero del contribuyente han revalidado su mandato directo. Algunos, incluso, con mejores resultados. Algún observador extranjero se sentirá decepcionado. Yo también: estas cosas no son propias del país de ética protestante que nos venden en las guías de viaje de los periódicos. Pero ahí radica el error: en confundir la católica Baviera con sus vecinos protestantes del norte y del este. Por más que le pese a los weberianos, es a los estados católicos a quienes les va mejor en esto del capitalismo. Aquí en Baviera el amiguismo, el enchufismo y otras variantes administrativas católico-mediterráneas se dan tanto o más que en cualquier otro lugar católico-mediterráneo. Entonces, ¿por qué les va tan bien? Sólo se me ocurre una respuesta: aquí trabajan todos, políticos, empresarios, amigos y parientes, para el ciudadano, a quien respetan. Y son de una competencia y eficencia absolutamente alemanas. La CSU ha trabajado muchos años para lograr esta exitosa combinación de jeta católica con bienestar nórdico. Y ningún bávaro va a renunciar a ella.

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Un pensamiento en “Elecciones bávaras. Un análisis apresurado

  1. […] como un PSOE andaluz en su perpetuidad y un PNV por su eficacia en la gestión de las finanzas -, recuperaba la mayoría absoluta que había tenido que compartir con los liberales en los últimos cuatro años. El escándalo de […]

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